Algunos jugadores se quejan por la presencia de otros malos jugadores de póker, argumentando que si estos últimos no estuvieran ellos no se estancarían y podrían tener más dinero. Esta forma de pensar tiene una falencia más que obvia. Los jugadores malos se equivocan y eso significa dinero para los demás.
Quienes juegan al póker quieren obtener dinero, y lo logran gracias a un oponente que comete errores. Por ejemplo, de un jugador de póker que iguala mucho en pre-flop, proyecta sin las probabilidades necesarias, hace un farol muy seguido, etc. Estos errores típicos son sinónimo de dinero para los oponentes de estos jugadores.
Entonces, es bueno preguntarse… ¿para qué jugar contra buenos jugadores de póker?
Estos, lógicamente, cometen muchos menos errores que sus contrapartes más débiles. Menos errores significan menos ganancias. Esto hace que el juego se vuelva difícil.
Cuando se comienza a jugar regularmente, en vivo o en internet, se escuchan estas cosas una y otra vez de jugadores que terminan de perder botes frente a malas jugadas. Suelen decir que perdieron teniendo AA y que un idiota igualó jugando todo con 7-4. También es común que alguien se queje diciendo que si tal jugador malo no hubiera estado él hubiera tenido mayor éxito.
Dicho pensamiento es muy erróneo. Si, es verdad que un buen jugador probablemente no habría igualado cuando lo juegas todo si solamente tiene 7-4. Pero la mayor parte del tiempo en que te igualan con una mano como 7-4 ganas dinero.
Existe un viejo dicho que dice que no es posible obtener sangre de una roca. Entonces ¿por qué motivo querrías jugar frente un montón de rocas?
Cuantos más errores cometan los adversarios, mayor dinero se obtiene.



